Medellín, 2 de febrero de 2010
Permaneció en su pueblo natal Liborina, donde estudió hasta su tercero de bachillerato y se dedicó por varios años a la agricultura, hasta que en 1979 llegó a Medellín, como todos a vivir del rebusque. Dos años después, a través de empresas temporales, ingresó a Siderúrgica Simesa; después de cuatro meses fue vinculado mediante contrato laboral a término indefinido durante 13 años, de donde salió luego de haber soportado la mas feroz persecución, con levantamiento de fuero sindical incluido. Dirigente sindical durante seis años, además en los cargos de Tesorero y Presidente por tres períodos consecutivos; además de su participación activa en las huelgas de los años 91 y 93. Recuerda la inmensa solidaridad recibida de parte sus compañeros, que superó en mucha parte la que le entregó SIMESA por despido injusto. También están vivos sus recuerdos, cuando se unió a otros compañeros a través de un comité llamado LA VOZ DE LA BASE para sacar de la dirección sindical a esa dirigencia corrupta y vende-obrera que siempre parece existir.























Nació en Montebello. Parte de su infancia la pasó en Santa Bárbara, pero la violencia liberal-conservadora lo desplazó a Sabaneta en donde hizo su primaria y bachillerato. En 1958, su padre fue asesinado por el sólo hecho de gritar un viva al partido liberal en La Estrella, de mayorías conservadoras. En 1963, cuando la masacre de los cementeros, aún estaba en la escuela y poco supo de la dimensión de aquella violencia de patronos en manguala con el gobierno. En 1977, ingresó como obrero (conductor y mecánico) a la fábrica de Cementos El Cairo. Rápidamente asumió su condición de clase y abrazó al sindicato, en el que hizo carrera como dirigente, hasta llegar a ser Presidente del sindicato SUTIMAC y de SINTRACAIRO. Trabajó 19 años y 5 meses continuos como obrero, la mayor parte de ellos dedicados a la tarea sindical, hasta que en 1996 lograron levantar su fuero sindical para ser despedido. Por supuesto, está en espera del fallo por demanda en no haberle respetado la transición a que tienen derecho las personas cercanas a obtener el justo derecho a su pensión. Dice que, por fortuna, aún está vivo, puesto que a otros compañeros los desterraron, desparecieron o asesinaron, incluso hasta bajarlos indefensos de los buses.
Una mezcla auténtica de paisa enrazado de novicio salesiano, abogado, administrador público, campesino y dirigente político de izquierda. Y uno se pregunta ¿cómo hace todo esto?
A los nueve años de edad recibió de su tío político EFRAÍN ARCE ARAGÓN, actor de teatro, libretista y locutor de aquellas famosas radionovelas, el libro “El origen de las Especies” de Darwin, que le sembró profundas inquietudes, las mismas que le llevaron a poner sumo cuidado en las clases de filosofía en su bachillerato en la Universidad Pontificia Bolivariana, donde además respiraban los aires de la teología de la liberación por parte de algunos curitas avanzados.









Deme esa mano